La Canción de Rainbow Friends 2 creció sobre una base que ya tenía una llegada enorme. La primera La Canción de Rainbow Friends, que trabajé junto a Cuadradito y Circulito como se7en beatlab, ya había conectado con muchísima gente y se había vuelto viral dentro de ese cruce entre personajes, YouTube, Roblox y canciones que terminan circulando entre chicos, adolescentes y también gente más grande que convive con ese universo.
Lo interesante de esta segunda canción fue que la colaboración tomó otra dimensión. Con Lynita y Chocoblox sumándose al proyecto, el desafío ya no pasaba por repetir una fórmula, sino por abrir la sesión, entrar en los multitracks y reconstruir la canción con otra lógica. Ahí apareció una forma muy actual de trabajar, muy ligada también a cómo se mueve hoy la industria musical: tomar una idea que ya tenía llegada real y volver a producirla para darle una identidad nueva, más amplia y más sólida.
Yo acepté esta colaboración porque veía algo que ya venía funcionando de verdad, pero también porque me interesaba meterme en un proyecto con energía, movimiento y margen para jugar con la producción. Había algo muy vivo en esa mezcla de universos, y eso hizo que el proceso también fuera divertido. No en un sentido liviano, sino en esa clase de trabajo donde las ideas circulan rápido y la canción te va pidiendo decisiones todo el tiempo.
Todo ese proceso se armó a distancia entre Brasil, Argentina y España, y eso también forma parte de la historia. La canción fue creciendo entre archivos compartidos, voces, arreglos y decisiones que iban cruzando países hasta encontrar un centro común. En ese sentido, resume bastante bien una forma contemporánea de hacer producción musical a distancia, colaboración online y desarrollo de una canción pensada para funcionar en plataformas, video y streaming al mismo tiempo.
Lo que más me interesa de este tema es cómo logró reunir perfiles distintos sin perder unidad. Cuadradito y Circulito, Lynita y Chocoblox ya traían audiencias enormes y una identidad muy clara dentro de ese universo, mientras se7en beatlab aportó la experiencia de producción necesaria para ordenar ese cruce de voces, energías y estilos dentro de una sola canción. Y como pasa en cualquier colaboración bien llevada, también hubo que pensar el proyecto desde un lugar profesional: organización, créditos, splits y una manera de trabajar en la que cada parte suma valor real al resultado.
Los números terminaron confirmando que había algo sólido detrás. La primera La Canción de Rainbow Friends supera los 5,6 millones de reproducciones en Spotify; La Canción de Rainbow Friends 2 pasa los 2,68 millones en Spotify; el videoclip oficial superó los 11 millones de vistas en YouTube; y el single también quedó publicado en Apple Music, además de entrar en el circuito habitual de una distribuidora y plataformas donde hoy se mide buena parte del alcance real de la industria musical digital. Más que una continuación, fue una forma de expandir una canción que ya había encontrado una audiencia enorme y llevarla a otra escala.