Estación Silvestre, Los Dementes me interesó desde el comienzo por la identidad que ya aparecía en la canción. Laura Lozano y Horacio Padilla traían una sensibilidad clara, y el trabajo en producción consistió en reconocer qué hacía particular a ese tema para ayudar a que eso apareciera con más fuerza.

Lo que más me atrajo de Dementes fue la tensión entre pulso, clima y personalidad. Había una intención artística muy marcada en la forma de construir el dúo, en la manera de habitar la canción y en cómo querían presentar ese primer lanzamiento. Cuando eso aparece con claridad, producir se vuelve una tarea de lectura, de criterio y de dirección.

Trabajar con ellos tuvo mucho de eso. Escuchar qué querían sostener, entender qué partes del tema tenían verdadero peso y tomar decisiones para que la canción respirara en esa dirección. En proyectos así, la producción encuentra su lugar cuando cada elemento ocupa el espacio justo y la identidad del tema gana definición.

Por eso recuerdo Dementes como una colaboración especialmente interesante. Más allá del resultado final, fue un proceso que volvió a poner en primer plano algo esencial en cualquier producción: una canción crece de verdad cuando encontrás qué la vuelve singular y trabajás con precisión para que eso se escuche.